Las costumbres y tradiciones de México tienen un poder asombroso. De pronto son algo que puede transportar al pasado y si uno pone suficiente atención, también nos pueden llevar al futuro. En apariencia, nada cambia, todo permanece quieto, estable, respetuoso e intocable. En verdad, todo se mueve muy muy despacio, tan despacio que parece que nada se mueve. En general, México me da esa impresión de solemne quietud o de extraña pasividad. Hay un dicho muy conocido en esta tierra que todo mundo dice entre veras y bromas: “en este pueblo no pasa nada”.